Reseña manga: Kizu -Heridas-

Título: Kizu ―Heridas―

Historia original: Otsuichi

Arte: Hiro Kiyohara

Editorial: Milky Way Ediciones

Género: seinen, drama, sobrenatural

Páginas: 204 

Número de tomos: tomo único

       

Después de tener doscientos mil mangas empezados con muuuchos tomos por delante, es de agradecer que aparezcan tomos únicos. Y este es el caso de Kizu -Heridas-, editado por Milky Way Ediciones.  Si hay algo que me gusta de esta editorial (y seguro que no soy la única) es su apuesta por las series cortas y los tomos únicos pero con historias de calidad.

Kizu está escrita por Otsuichi, el mismo autor de Mi amigo capricornio, un manga que ya me leí en su momento y que me gustó mucho.  Así que era de esperar que esta obra acabara en mi estantería sí o sí 🙂

Aunque no lo parezca, la historia que se cuenta en Kizu es bastante compleja y es sorprendente lo bien hilvanada y desarrollada que está para tener doscientas páginas. La carga emocional que transmite es intensa y el dibujo de Hiro Kiyohara que lo acompaña ayuda a transmitir esta sensación.

Keigo y Asato son dos niños que traban amistad en la escuela primaria a la que van. Ambos están en una clase especial donde los niños que tienen ciertos problemas de adaptabilidad terminan yendo allí. Tanto Keigo como Asato tienen sus propios problemas familiares y unas historias terribles que les han dejado marca en sus corazones de niños. Pero es gracias a que sus caminos se cruzan que se convertirán en un apoyo vital para el otro.

Y sus caminos se cruzan el día en que Keigo se hace un corte en el brazo y Asato se acerca a él preocupado, toca su herida y ésta desaparece del brazo del niño… o más bien aparece en el brazo de Asato. A partir de este momento ambos se vuelven inseparables. El descubrimiento del poder de Asato los une de una forma especial, y para descubrir y entender cómo funciona irán curando a cuanta más gente les es posible. Pero a pesar de ayudar a las personas, la tristeza y la soledad que sienten debido a sus heridas emocionales les irán haciendo mella en sus almas. En especial en Asato, cuyo corazón es sensible y bondadoso, y eso hará que tome una decisión drástica al final del tomo…

Un manga muy bonito aunque algo duro que mezcla el drama y lo sobrenatural con el fuerte lazo de la amistad. Kizu hace una pequeña lectura que hace ver las grietas de una sociedad que aisla y discrimina a aquellos que muestren el menor signo de inadaptabilidad. No obstante, al final del manga se atisba un rayito de luz que les llena de esperanza a estos dos niños. Unos niños que han sido heridos y abandonados por los adultos y que por las circunstancias se ven obligados a enfrentarse ellos solos a sus problemas.